Los costes salariales preocupan a empresas alemanas
Publicado por: Francisco López, oct 21, 2009
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Artículos Revista Economía
Me ha llamado la atención este artículo de Georg Oster, delegado en España de la agencia German Trade and Invest, que aparece publicado en la revista de nuestra Cámara, Economía Hispano Alemana. Es sorprendente -como poco- el que las condiciones laborales españolas se encuentren entre las más restrictivas de los países de la OCDE. La reforma del mercado laboral y de los convenios salariales es una de las tareas más importantes que debe afrontar el gobierno en la presente legislatura, y sin embargo los sindicatos y la patronal siguen en su permanente cruce de declaraciones, frente a la mirada impasible del gobierno, pero sin sentarse a negociar, y sin pasar de las palabras a los hechos.
Ya lo confirmó la encuesta “Empresas Alemanas en España: Clima empresarial, Factores de éxito, Recursos humanos”, realizada el año pasado por nuestra Cámara. Mientras que en el orden de importancia de los problemas de las empresas alemanas las “condiciones y predisposición de pago“ lideraban la clasificación hace diez años, ahora temas como el “derecho laboral”, los “sueldos y costes salariales” y la“fiscalidad” han incrementado su importancia, a pesar del crecimiento de la morosidad.
Otra realidad pasmosa que refleja el artículo es la diferencia de sueldos entre las diferentes comunidades autónomas. Los sueldos en Madrid y Cataluña pueden ser hasta un 30% más altos que en Extremadura o las Islas Canarias. No sé si el Ministerio de Igualdad se dará por aludido frente a estas diferencias, no de género, sino de renta per cápita. A la vista de este desequilibrio, parece que en España, a diferencia de en Alemania, aún no se ha llevado a cabo la “reunificación” entre la antigua España pobre y la nueva España rica.
Pero la solución no es que todos los españoles ganemos menos. Ya ganamos bastante poco, y además, los alemanes ganan más. No nos vamos a engañar. Los empresarios alemanes, como los de cualquier país, estarían satisfechos con que los sueldos estuvieran en función del nivel de productividad de los trabajadores, y de que se pudieran ajustar a las circunstancias de la producción. Estoy seguro de que, si ellos pudieran elegir, preferirían tener más flexibilidad en la contratación y en el despido, que pagar unos sueldos un poco más altos.