España 4.0: el nuevo paradigma de la competitividad

20.11.17 News 2017, Noticias 2017, Nachrichten 2017

En los últimos años, España ha mejorado su productividad laboral, recuperado la competitividad, aumentado las exportaciones de bienes y servicios y recuperado el interés de los inversores extranjeros. Sin embargo, aún quedan cosas por hacer para avanzar y recortar la ventaja de los países más competitivos. Las PYMES españolas de éxito y las grandes corporaciones pueden marcar ejemplo con sus estrategias. | Por Miriam Neubert

Una crisis puede ser el desencadenante para el nacimiento de una empresa nueva y competitiva. En el caso del fabricante de yogur catalán La Fageda, el punto de partida fue la crisis personal de su fundador, Cristóbal Colón, quien, tras años de ejercer como psiquiatra en una institución mental, comenzó a dudar de las recetas de su profesión y decidió poner en marcha  en los años ochenta un proyecto muy singular. Se había dado cuenta de que el trabajo en la vida de una persona es algo fundamental. La Fageda da empleo en la actualidad a 256 personas que padecen trastornos mentales, produce alrededor de 80 millones de yogures y factura 20 millones de euros al año.

Por su parte, Josep María Lloreda, hijo de un fabricante de piezas de reloj, al heredar la empresa tuvo que repensar su negocio debido a la crisis económica de los noventa, cuando la mayoría de sus clientes quebró. El disolvente de grasa KH7, de formulación propia y que utilizaban para limpiar las piezas, se convirtió en el trampolín y producto estrella de KH Lloreda, que emplea hoy a 85 personas y cuenta con una cifra de negocios de 50 millones de euros. Ambos empresarios hablaron de sus experiencias durante el Encuentro Empresarial Hispano-Alemán celebrado en Barcelona con ocasión de los 100 años de la Cámara de Comercio Alemana para España. Ambas empresas operan exitosamente en segmentos de mercado altamente competitivos. Sus empresas han superado los fuertes vaivenes de la reciente crisis económica en España. La Fageda se rige por la filosofía de la venta cercana y se limita deliberadamente al mercado catalán. Durante la recesión, KH7 puso en marcha el motor de la exportación y es hoy una marca reconocida en 22 países fuera de España.

Incluso una economía nacional, como suma de actores, puede verse obligada en una crisis a repensar su modelo de negocio, es decir, el modelo de crecimiento y, si es posible, a reubicarse. Aupada en un crecimiento económico que parecía flotar sobre una ola de construcción, vivienda y crédito, España había descuidado su competitividad. Después del estallido de la Gran Recesión, con el pinchazo de la burbuja y la precipitación en el abismo de miles de empresas, el tema de la competitividad se hizo sitio en los pasillos ministeriales. De hecho, continúa siendo una de las prioridades en la fase de recuperación iniciada en 2014.

"España es una economía competitiva", recalcó Luis de Guindos, Ministro de Economía, Industria y Competitividad, durante el Encuentro Empresarial Hispano-Alemán. En este sentido, hizo hincapié en la metamorfosis de la balanza comercial española. Antes de la crisis, con un déficit del 10 por ciento, el país mostraba enormes problemas de competitividad a nivel internacional y una dependencia permanente del capital externo, una cuestión en la que ahora se ha dado un fuerte golpe de timón. Por quinto año consecutivo, la balanza de pagos concluirá 2017 con un superávit. La economía también evoluciona con solidez en 2017, con una tasa de crecimiento real de más del 3 por ciento en comparación con el año anterior (2015: 3,4 por ciento; 2016: 3,3 por ciento). "Este crecimiento no se basa en una burbuja de crédito ni en la vivienda, sino en la exportación de bienes y servicios y en la inversión", destacó de Guindos sobre la nueva calidad de la dinámica en comparación con el periodo anterior a la crisis.

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