Para Osmar Polo, España ha dejado de ser únicamente un socio industrial afianzado para convertirse también en una plataforma tecnológica con proyección global. “España ha consolidado una combinación muy potente de talento, infraestructuras, estabilidad operativa, capacidad de innovación y conexión natural con otros mercados, especialmente Europa y Latinoamérica”, señala. El Barómetro AHK de primavera de 2026 confirma de nuevo el atractivo del país para las empresas alemanas. El sector tecnológico español, por su parte, cerró 2025 con crecimientos de doble dígito, y T-Systems lleva 25 años desarrollando proyectos para la Administración pública y sectores como la automoción, la salud o la energía.
El CEO advierte que el debate sobre infraestructura digital no puede reducirse a centros de datos. “La verdadera transformación se produce cuando conectamos esa infraestructura con plataformas cloud, servicios gestionados, ciberseguridad, edge computing, analítica de datos e inteligencia artificial aplicada a procesos reales de negocio y por supuesto de forma soberana”, sostiene. El papel de operadores europeos como T-Systems pasa precisamente por convertir esa infraestructura en una capa productiva, segura y útil para empresas, industria y Administraciones. La región cloud privada de T-Systems para el sur de Europa, en Barcelona, da ya servicio a organismos públicos y a plantas de industrias estratégicas.
En materia de soberanía digital, Polo va más allá de la localización de los servidores: la cuestión central es quién gobierna los datos, bajo qué jurisdicción se protegen y qué capacidad tiene Europa para innovar sin depender de infraestructuras que no controla. “Si todo ese proceso depende de terceros, Europa corre el riesgo de convertirse en usuaria de tecnología, pero no en protagonista de su desarrollo”, advierte. Esto resulta especialmente crítico en sectores regulados como la banca, la salud o la administración pública. Con T Cloud Public e Industrial AI Cloud, T-Systems ofrece una alternativa hiperescalable y conforme a la normativa comunitaria, con una hoja de ruta hacia la soberanía de hardware a partir de 2028.
La verdadera transformación se produce cuando conectamos esa infraestructura con plataformas cloud, servicios gestionados, ciberseguridad, edge computing, analítica de datos e inteligencia artificial aplicada a procesos reales de negocio y por supuesto de forma soberana"
La economía del dato exige además un marco de confianza compartida. Los espacios de datos federados —que permiten colaborar sin ceder el control del dato— son para Osmar Polo la pieza clave de esa arquitectura. España avanza en esta dirección gracias a la colaboración público-privada y al Plan de Impulso de Espacios de Datos dotado con 500 millones de euros. Salud, automoción, turismo y energía son los sectores con mayor proyección para liderarlo. T-Systems participa activamente en iniciativas europeas como GAIA-X, Catena-X y Cofinity-X, aportando experiencia en infraestructuras de datos abiertas, federadas y seguras.
El talento sigue siendo el activo más escaso. Granada representa para el CEO de T-Systems Iberia un modelo exportable: innovación, tecnología y formación universitaria de calidad concentradas en un hub con proyección internacional. “Llegamos allí porque reunía tres atributos fundamentales para nosotros: innovación, tecnología y talento”, recuerda. Con más de 700 profesionales y vínculos con la Universidad de Granada, el Centro de Valor desarrolla proyectos de IA, Big Data y ciberseguridad para clientes de distintos países. Ante la demanda creciente de perfiles digitales, T-Systems combina acuerdos con universidades, cátedras y bootcamps con programas de upskilling y reskilling internos.
Polo cierra con un balance positivo de su etapa al frente de la Cámara Alemana, asumida en un contexto de pandemia, crisis energética y tensiones geopolíticas. “La Cámara ha reforzado su papel como puente empresarial entre Alemania y España en un momento en el que esa relación era más necesaria que nunca”, afirma. De cara al futuro, ve en ambos países socios naturales: “La colaboración entre ambos países no debe entenderse solo como una relación comercial, sino como una alianza para fortalecer la competitividad europea”.